Damian McCarthy sorprendía y enamoraba a público y crítica en 2024 con su segundo largometraje “Oddity”. Por ello el anuncio de “Hokum” protagonizado por Adam Scott hacía marcar en el calendario cinéfilo español este 15 de mayo, día de su estreno en salas. En esta ocasión, McCarthy decide arriesgar rizando el rizo con una historia que mezcla el folk-horror irlandés, brujas, fantasmas, asesinos y una reflexión sobre el duelo y el perdón que nos damos a nosotros mismos.
“Hokum” arranca con un montaje paralelo entre un escritor y el epílogo del tercer libreto de una trilogía que está escribiendo. El libro muestra a un hombre desesperado en el desierto acompañado de un niño cuya esperanza de salir de allí pasa por sacar lo que hay en el fondo de una botella (clara referencia a los problemas de alcoholismo del escritor) y que cree que la única forma de romper esa botella es golpeando el cráneo del niño (más adelante entenderemos el odio que el escritor siente hacia su yo niño). A partir de ese momento el personaje de Adam Scott decide trasladarse para seguir escribiendo a un hotel apartado en Irlanda donde sus padres pasaron su luna de miel y, así, poder esparcir las cenizas de éstos.
Sin entrar en spoilers, el director consigue convertir ese hotel en un lugar aterrador e inquietante lleno de momentos e imágenes realmente perturbadoras y que quedan marcada en la retina del espectador. Nuestro protagonista comenzará a vivir una pesadilla en forma de viaje por un auto purgatorio donde revivirá los momentos espeluznantes que marcaron su infancia y vida, así como la culpa que le lleva persiguiendo desde entonces. Además de a sus tormentos personales, nuestro protagonista se deberá enfrentar a un ambiente cargado del folklore y leyendas más aterradoras del lugar en forma de brujas y fantasmas y criaturas espeluznantes (aquí hay ecos a “El Resplandor”), así como de algo incluso peor como es la propia maldad humana.
Soy de los que piensa que en muchas ocasiones menos es más, pero cuando tenemos un guión realmente sólido y un director tan potente en puesta en escena e ideas visuales como es el caso de McCarthy, aunque la película mezcle muchas cosas, todo fluye y consigue encajar creando una película realmente asombrosa y terrorífica que certifica que el género de terror sigue en plena forma este año 2026.



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