“Amarga Navidad” El mejor Almodóvar en décadas nos entrega un ejercicio meta cinematográfico sublime
Todos los amantes del cine español deberíamos ponernos en pie y peregrinar cual liturgia ante un nuevo estreno de nuestro director más internacional. Ese no es otro que Pedro Almodóvar que tras ganar el León de Oro con “La Habitación de al Lado” vuelve con su nueva película “Amarga Navidad”. Se le criticaba a Pedro Almodóvar que en los últimos años había perdido esa chispa e ingenio que caracterizaba su cine, se había enrocado en sus problemas existenciales, físicos y emocionales y había dedicado sus últimos filmes a ciertos discursos tan atinados como de brocha gorda.
Pues con “Amarga Navidad”, Almodóvar vuelve a tocar todos y cada uno de esos temas, pero esta vez utilizándolos como crítica a su propio cine reciente y a los límites morales de la creación autoral en general para regalarnos al Almodóvar más inspirado y brillante en décadas. “Amarga Navidad” nos cuenta los problemas de inspiración de un director de cine (Leonardo Sbaraglia como alter ego del propio Pedro) y de su escritura del guión para su última película. La trama se alterna con la del propio guión que escribe el protagonista donde el propio alter ego de éste es una Bárbara Lennie que lidia con los mismos problemas.
Sin destripar nada más, solo decir que desde esa premisa Almodóvar se abre en canal cuestionando su propio cine de los últimos años y mostrándose, tanto a él como a los autores en general, como un vampiro de las emociones y tragedias ajenas con un egoísmo y egocentrismo absoluto. Este ejercicio valiente y sincero es la clave para regalarnos una maravilla brillante y sublime. La película se siente como un confesionario y enmienda del director manchego hacia personas que parecen haber importado más por la inspiración que han supuesto que por las horas de dedicación y amor incondicional. Incluso llega a cuestionar la idea de los autores de compensar en sus películas sus carencias emocionales en la vida real.
“Amarga Navidad” nos entrega al Almodóvar más brillante e, incluso, retorcido en años. Y nos entrega dos escenas para el recuerdo en forma de canciones de Chabela Vargas. Una interpretada por Aitana y otra en la que la cámara nos muestra a una gran Vicky Luengo y una excepcional Bárbara Lennie. El reparto está fantástico, destacando esta última, Aitana Sánchez-Gijón y Milena Smith. Como siempre son impecables la música (Alberto Iglesias), fotografía y diseño de producción que nos zambullen en ese universo tan especial del cine del director manchego.
En definitiva, Pedro Almodóvar, a sus 76 años, nos ha entregado uno de sus mejores trabajos tras la cámara y en la escritura, que ya es decir. ¡Viva Pedro! que realmente es marca España y algo por lo que sentirse orgulloso. Y al que no le guste…que se rasque.




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