“Cumbres Borrascosas” Emerald Fennell demuestra que es un portento visual con este circo autoconsciente, perverso y malsano

Emerald Fennell se ha convertido en una de mis directoras favoritas del panorama cinematográfico reciente gracias a sus dos primeras películas “Una Joven Prometedora” (que le valió el Oscar a Mejor Guión Original) y “Saltburn”. Ambas películas nos mostraban a una directora visualmente imponente con un nivel de precisión y esteticismo en su puesta en escena y plano realmente potente y que, a su vez, narrativamente se atrevía a llevar al espectador a sobrepasar los límites de la provocación y moralidad consiguiendo unos resultados realmente muy estimulantes para el espectador. Para su tercera pelicula decide adaptar la adaptadísima novela de Emily Bronte “Cumbres Borrascosas”.

Pero esta versión de “Cumbres Borrascosas” más que una adaptación es una reinterpretación del clásico literario. Fennell parte de los mismos hecho que en el libro, Cathy vive en una villa llamada Cumbres Borrascosas junto a su padre, un señor venido a menos cuya fortuna se está evaporando. Un día su padre adopta a un niño huérfano al que llaman Heatcliff con el que Cathy empieza una relación que irá derivando en una historia de amor y pasión a lo largo de los años. La directora es capaz de reinterpretar la historia adaptándola a su estilo visual y ahondando en las claves de su cine.

Cumbres Borrascosas”, por un lado, es un ejercicio estético absolutamente sublime con una composición de plano y puesta en escena que parecen sacados de un museo de arte gracias a la mano de Emerald Fennell, la fotografía de Linus Sandgren y un aparato de producción, vestuario y BSO que atrapan al espectador en una atmósfera de pesadilla, cuento y sueño. Por otro lado, “Cumbres Borrascosas” da lo que promete, un circo autoconsciente divertido, sucio y perverso con una historia de amor malsana entre dos personajes realmente despreciables (fantásticos Margot Robbie y Jacob Elordi) que pese a todo acaban por emocionar con su historia de amor tóxica. Todo ello con la culpabilidad femenina y adaptado a la realidad de nuestro tiempo. Cada decisión de Cathy le supone un cuestionamiento, castigo y culpabilidad…desde dejarse llevar por su deseo, querer llevar una vida mejor o el no querer quedarse embarazada. Emerald Fennell culmina la historia con un final realmente trágico y romántico que termina de elevar esta “Cumbres Borrascosas” como una de las grandes películas de este primer trimestre de 2026.

Crítica en el canal de “Cumbres Borrascosas”





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